Libros, Últimas Publicaciones — 2 noviembre, 2013 at 7:21 pm

Las Aventuras de Huckleberry Finn, viaje total por el Mississippi

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Las Aventuras de Huckleberry Finn (Mark Twain, 1884) es considerada “la gran novela americana“, la eclosión de la literatura de raices puramente estadounidenses. Es la obra maestra de Mark Twain, quien dejó plantados los cimientos de todo lo que vendría después. Para mi, es el libro de viajes por excelencia. Viaje por el Mississippi anterior a la Guerra de Secesión, a un mundo que desaparecerá entre los años en que se ambienta la novela y los que se escribe. Sus protagonistas vivirán en él el mayor viaje de descubrimiento de sus vidas: el de si mismos y el del otro.

El libro arranca donde Mark Twain finalizó Las Aventuras de Tom Sawyer. Su amigo Huck Finn toma el relevo como protagonista (siempre lo fue) embarcándose en una huida desesperada de su padre, alcohólico hasta la locura. Encontrará como compañero de viaje a quien menos esperaba: un esclavo que acaba de escapar de su dueña. Es nigger Jim, una controvertida figura literaria con la que Twain quiso denunciar la sinrazón del racismo. Juntos, a pesar de las reticencias mutuas iniciales, se enfrentarán a los contratiempos que encuentran mientras descienden el río Mississippi en busca de la libertad.

En la época de lo políticamente correcto, Mark Twain ha sido criticado por su lenguaje y tildado de racista. La utilización de términos como “nigger” para dirigirse a Jim ha sido malinterpretada, conscientemente, por aquellos que no son capaces de comprender lo que leen. La denuncia del racismo y la implicación del escritor con multitud de movimientos como el anti-imperialista se suman a desacreditar cualquier acusación hacia su genial narración. Estamos ante el retrato de una época oscura que ha logrado inocular tics que aún costará mucho eliminar. Ediciones censuradas de la obra como las que actualmente se hacen en Estados Unidos sólo pueden causar vergüenza ante el desconocimiento.

Mark Twain firmó un canto a la libertad por encima de razas y clases sociales con el viaje como hilo conductor, como metáfora y como forma de alcanzarla. A lo largo de la novela, Huck y Jim descubren que son iguales, ambos víctimas de una sociedad opresiva e injusta de la que sólo pueden intentar huir. Una sociedad que, por otro lado, ha conseguido que los prejuicios que ambos tienen del otro parezcan inamovibles cuando comienza su aventura. De hecho, durante todo el viaje Huckleberry Finn se debate entre permitir la libertad de Jim o traicionarle para que su legítima dueña recupere lo que es suyo. Es el viaje lo que permite liberar a ambos.

Huck Finn, Tom Sawyer y Jim te transportan con una narrativa genial por el río más largo de Norteamérica. Las descripciones son tan certeras que sólo un piloto de barco de vapor del Mississipi como Twain podría realizarlas. Del mismo modo, el libro te hace recorrer las mismas cuestiones que los protagonistas se plantean, logrando un viaje introspectivo paralelo. La genialidad con la que se unen todos los elementos convierten a la novela en un viaje total, en la gran obra maestra que es considerada hoy.

Recuerdo mi primer contacto con las historias de Huck y Tom. Fue en una mala adaptación que proyectaron en un cine al aire libre de un camping que no logro situar. Desde luego no estaba tan lejos como el Mississippi, pero contribuyó al impacto que me causaron sus aventuras, cuando apenas llegaría a los 6 ó 7 años. Al poco tiempo pude leer ambos libros y me han acompañado para siempre como referente de lo que una buena novela, de viajes o no, puede llegar a transmitir.